martes, 20 de marzo de 2012

Almost deported


(Noviembre de 2011) “Pablo, se me ocurrió una idea genial!!! Los españoles tienen una promo para ir desde Barcelona hasta el Valle de Nuria ida y vuelta por solo 31 euros. Nos sacamos un hostelcito por allá y nos vamos a pasear por el pueblito”. Esas fueron las palabras de Seba, mi amigo Argento que vive en Barcelona desde hace más de 10 años. Eso me lo dijo hace unos 4 meses, cuando por mi cabeza pasaban 800 cosas menos lo que iba a hacer en Barcelona, pero como confío en su espíritu aventurero le dije “Vos dale para adelante, reservá todo, y allá vemos los detalles”.
Finalmente el día llego. Era una fría mañana de comienzos de marzo. No llegaban a ser las 7 de la mañana, por lo que el sol todavía ni se asomaba y teníamos que acelerar el paso cada vez más para generar calor. Llegamos a la estación de tren, compramos el famoso billete de promoción en unas máquinas expendedoras y bajamos al andén. El viaje en tren sería de una hora y media hasta una estación en el medio de la nada, y desde allí tomaríamos otro tren “cremallera” que nos dejaría en nuestro destino final, el Valle de Nuria, a 1900 metros de altura.
El primer tren no era nada del otro mundo. Por supuesto que no era como viajar en el Sarmiento pero cuando uno habla de los “trenes de Europa” nos imaginamos (o por lo menos yo imagino) trenes super futuristas, que van a 700 km por hora, con Wi-Fi de ultra mega alta velocidad, donde podés cargar tu computadora personal, también, ¿porque no? un mozo vestido de frac que nos ofrece bebidas calientes complementarias y masitas secas. Bueno, esos trenes, por lo menos en España son los menos. Hay uno que une Madrid y Barcelona (sin mozo), quizás hayan más, pero este era más bien medio pelo.
Más o menos transcurrida la hora de viaje, mi amigo y yo estábamos ya bien despiertos hablando de boludeces (¿que otra cosa vamos a estar hablando?) con nuestro acento Argento-Rioplatense que, como veníamos hablando a los gritos, se escuchaban desde el otro vagón. En eso, dos flaquitos se nos ponen al lado y nos miran. Nosotros seguimos con lo nuestro cuando de repente el más petiso de los dos se nos acerca en forma acelerada, pela una chapa a lo CHiPs y dice “Policía, documentos”. Epa…
Jamás saco el pasaporte de mi hostel, mucho menos para viajar en tren dentro del mismo país. Solamente lo uso cuando voy a volar y no tengo ningún otro documento europeo que demuestre que no soy un ilegal que entró en un cargamento de bananas. Por suerte ese día tenía el pasaporte encima. Mi amigo le da su ID y yo el pasaporte. El rati lo mira, recorre todas las páginas, vuelve a mirar la foto, me mira, recorre las páginas nuevamente, se fija cada uno de los sellos que tengo y me pregunta “¿Esto es lo único que tienes?” a lo que le contesto “¿Debería necesitar algo más?”. Como aprendimos en el programa del Chavo, no se debe responder a una pregunta con otra pregunta, pero el poli insistió “¿Hace cuánto que están en España?”.
Le respondimos y le pasa mi pasaporte al otro muchacho que estaba atrás observando la situación. De nuevo recorre todas las páginas del pasaporte y se comunica con alguien por radio y empieza a pasar mis datos: “Charlie, Oscar, Lima, Alpha…..”. “Mmmmm esto no tiene buena pinta” pensaba yo. Ya me imaginaba la humillación de salir esposado del tren, solamente por haber hablado con mi acento Argento, me imaginaba a mi pobre mochila azul, sola, tirada en algún rincón de una comisaría catalana extrañándome. Imaginaba como se reirían todos ustedes al escuchar la historia. En fin, nada pasó, nos devolvieron los documentos y los muchachos siguieron su camino.
Llegamos a nuestra estación. Si por la mañana habíamos sentido frío, esto era freezer. A los 5 minutos ya extrañaba el clima mediterráneo. Tuvimos que esperar una media hora hasta la partida de nuestro tren de cremallera. Más de ustedes se preguntarán ¿Qué carajos es un tren de cremallera? Bueno, la respuesta ya la deben saber, pero quizás no con ese nombre específico. Es un tipo de tren que además de tener las 2 vías, tiene una cremallera con un engranaje en el medio que le permite “trepar” la montaña y no resbalarse en el intento. Este tren trepaba unos 1000 metros, desde los 900 sobre el nivel del mar hasta los 1900. (más info en http://es.wikipedia.org/wiki/Ferrocarril_de_cremallera).
Al llegar a nuestro destino nos dimos cuenta que deberíamos haber hecho un poco más de investigación al decidir ir a este lugar. Por lo menos para elegir mejor nuestra ropa y llevar algo más adecuado. No había ningún pueblito en las montañas, ni bosques para caminar ni ríos ni animales silvestres. Nos encontramos en el medio de un centro de esquí (el centro, Valle de Nuria, por supuesto) donde lo único que se podía hacer en ésta época del año, era esquiar. Nuestro amigo Google nos habría hecho las cosas mucho más fáciles, pero decidimos lanzarnos a la aventura y ésta vez no nos salió del todo bien.


 Para llegar al albergue que habíamos reservado era necesario subir con una telecabina que hacía su último ascenso a las 17:30 por lo que a partir de esa hora éramos presos en ésta pequeña cabaña en el medio de las montañas. El primer día hicimos poco y nada. Dimos un par de vueltas, dormimos unas siestas para cargar las pilas y salimos a ver si había más gente por ahí. Nuestros compañeros de aventuras eran unos pendejos de entre 8 y 10 años. Debía haber más o menos 70 pero hacían ruido como si fueran 150. Cuando la noche cayó se me venían flashes de la película “El Resplandor” e imaginaba a un loco con un hacha persiguiéndolos. Comimos una cena más o menos decente y como buenos chicos que somos, a las 11 pm ya estábamos en la cama.
Como ya detallé, la única actividad que se podía hacer era esquiar, por lo que al día siguiente alquilé equipos, compré el forfait y me lancé a las pistas. Cabe destacar que yo no tenía idea de que estaba yendo a un centro de esquí, ni siquiera sabía que iba a caminar todo el día en la nieve y en el hielo por lo que no tenía ni la mitad de la ropa que hubiera necesitado. Mi campera de esquí estaba en Hungría. Mis pantalones de esquí en Argentina. Pero un Argento por Europa se la rebusca, si no hay medias térmicas te pones 2 pares de las normales. Si vas a esquiar en jean, procurá no caerte y listo (para no mojarte y congelarte). Si no tenés cuellito….bueno, preparate para estar refriado al día siguiente, pero hay que dejar de mariconear y animarse a más.
Comencé a calentar las piernas en la pista de principiantes, como pueden ver en el video y si bien al empezar el día pensé en no hacer pistas rojas para evitar lesiones, a la media hora ya estaba aburrido del poma y de bajar en 10 segundos, así que me acerqué a la aerosilla que llevaba hasta la cima. La telesilla estaba parada. Miro a la cabina y sale el viejo que la operaba. Se saca las lagañas, me saluda y le pregunto “¿Está andando?”. “Si no hay nadie, no la prendo….”, me contesta. “¿Por mi la enciende?”. Me miró de arriba abajo y sin parecer muy convencido me dice: “Mira que está fresco arriba, te vas a cagar de frío. Además está todo lleno de hielo y hay 2 máquinas pisa nieve rotas. Si quieres sube, pero avísame cuando bajas así se que no te tenemos que ir a buscar…”.


Le sonreí y me subí a la silla. No se si me tiró todo ese sermón porque no quería encender la silla o si realmente estaba tan complicado. Arranca la máquina y me grita “¡¡¡Ten cuidado arriba tío!!!”. Pffff. Ayer me querían deportar y hoy me quieren mandar de vuelta a Argentina en un cajón. Tenía razón con lo del frío y el hielo, pero no era nada del otro mundo, simplemente seguía su instinto de evitar trabajar (cuando lo único que tiene que hacer es mover una palanca para accionar la silla). Una vez arriba, después de pasar la parte más complicada llena de hielo y árboles, llegué a donde se dividían los caminos para ir a las distintas pistas. El flaquito me dijo que tomara la pista 6, porque en las otras estaban las máquinas varadas. Saque el mapa de mi bolsillo y cuando lo desplegué, el viento no me dio ni un segundo para ver cual era la pista 6. El mapa fue arrancado de mis manos y solo me quedó un pedacito de la esquina superior izquierda, justamente desde donde sostenía el papel. Ups….
La experiencia estuvo bastante buena pero mi falta de equipo se hizo sentir y no podía hacer más de dos subidas y bajadas sin parar un rato dentro de un refugio para no congelarme. Hasta que el frío y el hecho de que mi amigo no esquiaba y se estaba embolando me llevaron a devolver los equipos y regresar a Barcelona por la tarde, deshaciendo el mismo camino que hicimos. Valió la pena haber esquiado en los Pirineos por primera vez, más que nada sin tener ninguna expectativa de ello al salir el día anterior. Nunca está de más hacer un poco de ejercicio y sumar un par de kilómetros de pistas esquiadas. Pero por más bueno que está tirarse a la pileta así de una, primero hay que cerciorarse de que tenga agua.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Un poco de meditación y más gastronomía madrileña

Tengo tanto para contar que no se por donde empezar. Todo el tiempo estoy pensando “esto tiene que ir a parar al blog”, a veces escribo una nota en el celu o en un papel pero el tiempo es tirano, especialmente cuando uno está lejos de casa y si ni siquiera tengo unas horas para dormir, mucho menos voy a tener para escribirles. Estoy tentado de saltear varias experiencias e ir directamente a lo sucedido hace pocos días, pero voy a tratar de seguir el orden cronológico de los hechos y de ponerme al día durante la próxima semana.
Me encuentro en el aeropuerto de la ciudad de Varsovia (Polonia). Un pibito indio acaba de chocar un carro porta equipajes con el que estaba jugando contra los asientos de chapa de la sala de espera. Se colgó mirándome (o mejor dicho escuchándome) mientras hacía sonar mi pañuelo, resultado de las temperaturas bajo cero a las que estuve expuesto durante estos últimos días en Vilna. Seguramente el cuerpo humano está preparado de una forma u otra para resistir el cambio de 38 grados a -10, pero sin lugar a dudas estos casi 50 grados de diferencia fueron demasiado para mi sistema inmunológico Argento y algún virus lituano se filtro en mi torrente sanguíneo.
Hoy me desperté pensando en el tiempo. Tranquilos, no es un divague, ayer solo consumí dos cervezas pero este concepto está fijo hoy en mi cabeza y todo a mi alrededor se relaciona con él. Al hostel llegó un flaco hace dos días que estaba desde que se levantaba hasta que se acostaba con la computadora. Yo pensaba: “que pérdida de tiempo”. Viendo el mapa de Lituania y todos los lugares que me recomendaban visitar, siempre contestaba “no tengo tiempo”. Analizando el mapa de Europa, tratando de armar un itinerario que optimice el “tiempo” en cada lugar, la ruta, el “tiempo” de viaje, el costo y el clima (en ésta época del año hay que prestarle atención a eso) me di cuenta que desgraciadamente no alcanza una vida para recorrer el continente, y mucho menos todo el mundo. Hay gente que se acerca bastante dedicando años de su vida a viajar sin cesar, con una sola mochila, el presupuesto super limitado, cosechando arroz para ganar unos pesos y bañándose solo cuando llueve. ¿Yo quiero hacer eso? No.
El tiempo, en caso de existir, es relativo para cada uno de nosotros. El tiempo siempre está allí, el tema es como lo organizamos. Decir “no tengo tiempo” es no sentarse lo suficiente a pensar y priorizar nuestra acciones y decisiones. Me doy cuenta que para mi el tiempo pasa demasiado rápido. Más allá del parecido físico, no soy como el Richard de Lost a quien el paso del tiempo no lo afecta, todo lo contrario, cuando miro hacia atrás siento que todo pasó mucho antes de lo que realmente sucedió. Todavía no tengo ni tres semanas en Europa pero para mis sentidos estuve acá hace un año. Siento que a todos ustedes que leen los ví por última vez hace años y esta sensación desaparece en el momento exacto que los veo de nuevo, siendo reemplazado por un sentimiento de “nunca me fui”.
Se que este divague no les interesa a todos los lectores. A ellos los invito a avanzar rápidamente un par de párrafos para continuar con las experiencias que viví en Madrid. Para el resto que quiere continuar leyendo les comento que todo eso que relataba en el primer post del año 2012, hace 2 semanas, se mantiene exactamente igual. Desgraciadamente no encontré la motivación para seguir adelante. En pocos días llegué a revivir unas cuantas experiencias negativas que me desmotivaban desde un principio a las cuales se agregaron unas nuevas. Además, este paso acelerado del tiempo me hace sentir que estoy siendo aquejado por meses enteros y no días. 
Estoy convencido de que esto es una señal para poner en la balanza todo lo vivido hasta el momento y reconsiderar dónde quiero estar, que quiero hacer y con quién compartir mi “tiempo”. Aunque la decisión afecte solo al corto plazo. Creo que lo más importante es hacer lo que uno quiere y estar donde uno se siente más cómodo y querido. Eso no significa que volveré a Buenos Aires la semana que viene, pero definitivamente no será en diciembre. En fin, el argento ahora está en Europa y de momento está disfrutando al máximo. Ahora sí, lo que me quedó colgado sobre la capital española. 
Empecé mi recorrida en la Plaza España en la que se erige un monumento a Cervantes y hay una fuente bastante decente para hacer unas buenas fotos. Fue mi primer contacto con la parte turística de Madrid y me llamó la atención la cantidad de turistas, más que nada para ser febrero. Había una pequeña feria con productos españoles a precios absolutamente turísticos y también muchas baratijas chinas, también a precios bastante inflados. El aroma de la plaza era sugerente. Olor a asado argento. Mi olfato me dirigió a la mega parrilla que pueden ver en la foto, pero no caí en la tentación y decidí guardar mi apetito para probar las típicas comidas españolas de varios pasos.
 Caminé hacia el sur, pasé frente al Palacio Real y doblé a la izquierda en la calle mayor, en dirección a la Plaza Mayor. Pero antes de llegar el hambre pudo más, así que me metí en uno de los miles de callejones y caí en un barcito para nada turístico que ofrecía un menú de dos platos por €8.50. Me senté en la mesa del fondo y el mozo se acerca con un anotador. Me empieza a relatar a toda velocidad el menú del que sólo entendí y retuve en la mente las últimas opciones. Primer plato “patatas con costilla” y segundo plato “albóndigas con salsa”. Mientras movía mi cuerpo intentando hacer algo de espacio para lo que vendría, el mozo me revolea un cacho de pan (primera foto).
 Al cabo de pocos minutos llega el primer plato (segunda foto). Como pueden ver ni siquiera pellizqué el pan, más que nada porque sonó como una piedra al caer sobre la mesa. El plato no presentó mucha dificultad, pero al finalizar admito que me sentía satisfecho. Cuando liquidé la última patata el mozo se apresuró en retirar el plato y presentarme, ahora sí, con el desafío de la tarde (tercera foto). 

No voy a relatar en detalle la batalla, sino el post se haría eterno, me voy a remitir a comentar que cuando me ofrecieron el postre miré al gallego asustado y le dije “no no, solo un café por favor…y chico"
El almuerzo me dio fuerzas suficientes para recorrer el resto de Madrid de un tirón. Llegué a la Plaza Mayor, uno de los lugares más importantes de Madrid. En éste lugar pasó de todo: hubieron mercados, corridas de toros, ejecuciones públicas, la gente se reunía porque sí, en fin…hoy en día se venden todo tipo de artículos relacionados con la cultura española, hay muchísimos bares y restaurantes (carísimos, por supuesto), artistas callejeros y pungas. Es un muy buen lugar para hacer fotos y videos:



Antes de llegar, les recomiendo darse una vuelta por el mercado San Miguel. Es chiquito y está armado más que nada para turistas, pero tiene una onda muy palermosa, lleno de comidas y bebidas típicas españolas y está muy bueno para dar una vuelta por lo menos (como hice yo) o si van con más gente y encuentran un lugar par sentarse, pueden comer algo (pero de nuevo, los precios son bastante exagerados).



La recorrida sigue por calle mayor hasta llegar a la Puerta del Sol. Se llama así porque en una época estuvo ahí una de las puertas de la muralla que rodeaba la antigua ciudad de Madrid. En este lugar se encuentra el reloj con el que los españoles se guían en la cuenta regresiva de año nuevo, está la conocida estatua del oso con el árbol de Madroño (también presente en el escudo de España), es el kilómetro 0 de las rutas españolas y está lleno de estaciones de metro y trenes. Es hoy en día un lugar de encuentro, ya que está ahí no más de una zona de bares bastante interesante.








Si siguen caminando en la misma dirección van a llegar  al parque del buen retiro. Fue creado como un parque real y hoy en día es un parque público, creo que el más grande de Madrid. Tiene varias esculturas, entre ellas la del ángel caído y la casa de cristal, donde se muestran distintos tipos de exhibiciones. No soy un entendido de arquitectura pero en algún lado decía que esta casa de cristal era sumamente interesante porque fue la primera en ser construida con éste estilo. Si uds entienden…me avisan. Lo más lindo del parquecito es su lago, donde pueden alquilar botecitos y pasear toda la tarde remando un poco. Eso si, ojo con las fuentes porque tiran agua bastante lejos y vi a más de uno al que se le inundó la canoa cuando se acercó demasiado a las fuentes. Además, no se porqué, pero aparentemente en éste país, la tradición es que remen las mujeres, mientras los hombres se rascan el higo, como podrán ver en el siguiente video:



Madrid es enorme y tiene miles de secretos en cada rincón. Desgraciadamente yo no conocí nada. No les voy a mentir diciéndoles que soy el gran conocedor, tuve una idea muy general pero me faltó caminar muchísimo. Ya volveré en algún momento, quizás con algún otro argento para hacer más ameno el viaje, porque viajar es genial, pero compartirlo con alguien más le da un gusto totalmente diferente.

domingo, 4 de marzo de 2012

Un argento por Europa investiga presenta: Pungas

Amigos. Viajar no es siempre fácil, especialmente cuando nos movemos rápido de un lugar a otro. Además de aprovechar cada día tenemos que (por lo menos en mi caso) preparar las fotos de lo que hicimos el día anterior, tomar notas para poder recordar lo que más tarde va a ir a parar al blog y por supuesto, planificar aunque sea un poco que es lo que haremos mañana o cual será nuestro próximo destino. Todo esto se ve empeorado si sufrimos algún imprevisto en el viaje, como una pérdida y o un robo. Este post es para abrirles un poco los ojos sobre los gitanos que andan dando vueltas por Europa.

Sin ánimos de discriminar, si ven un gitano por la calle, aléjense. Aunque piensen que ustedes se las saben todas, ellos siempre saben una más. Toda la habilidad que no tienen para conseguir un trabajo honesto la tienen para meter la mano en el bolsillo o cartera ajena. Les aseguro que hasta teniendo las manos en los bolsillos constantemente palpando nuestras pertenencias, ellos van a encontrar la forma de sacárnoslas de ahí y pegan el manotazo. Son rápidos, habilidosos, sin escrúpulos, actúan en contra de todos y la mejor arma que tienen es la confrontación y la confusión.

El truco que vi tanto en París como en Madrid y Barcelona es el siguiente. Se acerca una gitana (siempre mujeres) con una hoja de papel y nos pide la firma para ayudar a un hogar de chicos discapacitados (como si nuestra firma fuera a ayudar en algo, encima siendo extranjeros). Después de firmar nos apuran para que les dejemos unos euros, ahora que somos parte de la causa hay que hacerlo, sino te miran con cara de “claro…para firmar no tenés problemas, pero para una donación….”. Los japoneses caen todos en el truco, tampoco les interesa mucho que los despojen de su dinero porque aparentemente los sobra, pero como Argento que multiplica todo por seis, esto puede ser un problema.



Esta misma modalidad es utilizada de una forma mucho más inescrupulosa, como le sucedió a Elena, la chica del video que podemos ver a continuación. Esta gente siempre actúa en grupos de 3 o 4 personas. Mientras le estamos firmando la petición a una, viene otra por detrás que aprovecha la distracción para abrir el bolso, mochila o simplemente meter la mano en nuestros bolsillos y llevarse lo que puedan. Noté esta maniobra en el museo de Cataluña porque habían 4 gitanas pero solo 3 tenían los respectivos papeles para firmar, la otra tenía las manos libres. Me quedé mirando para filmar la acción y frente a mis ojos empezaron a hacerle la jugada a una rusita desprevenida. Cuando la de atrás empezó a meterle la mano en la cartera empecé a gritarles a las flacas y salieron corriendo como gallinas. La rusa no entendía nada, pero cuando vió la cartera abierta comprendió al toque. A continuación el testimonio de Elena, la víctima:



Además de aprender un poco más sobre los scams gitanos, tuve la oportunidad de presenciar todo esto, de salvar a una pobre turista y de hacerme una amiga en Moscú, que nunca está de más porque es una ciudad carísima y la posibilidad de que me provean un sofá es muy interesante! Otra estafa son unos muñequitos que aparentemente bailan por si solos. Los venden en la calle y la promesa es que si los ponemos junto a un equipo de música, se mueven y llenan nuestro hogar de alegría. Gente, no sean giles. Eso no existe, lo que están viendo es una ilusión óptica….no se dejen estafar. Ustedes lo compran, llegan a su casa, lo ponen al lado del equipo de música y el muñequito no se mueve, es un pedazo de cartón. Y obviamente no van a volver a reclamarle a nadie.

Por último, mi amigo local me marcó una movida interesante en Barcelona. Supuestamente está prohibido tomar en la calle, como en casi toda Europa, pero por la noche el centro se llena de paquistaníes vendiendo latas de cerveza fría. Salen €1.5, el precio no está mal y es cerveza auténtica y fría (no se como hacen para mantenerla así). El problema es que este tipo de venta es ilegal y cuando los morochos ven que se acerca la poli, esconden las latas de cerveza en tachos de basura o en las alcantarillas. Después, cuando uno las compra va a tomar la lata chupando directamente desde ahí (nadie anda con un vaso encima) y el problema de higiene es evidente. O sea….es una advertencia, no creo que mueran por esto, el precio es decente….háganlo bajo su propio riesgo. Ah….y tomar cerveza en la calle es ilegal, una vez que el paqui les da la cerveza, los que pueden ir en cana son ustedes. Yo les avisé.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Guía práctica para comer en Madrid (y no explotar en el intento)

Entretenido escribiendo el blog en el aeropuerto se me pasó la hora del almuerzo. El vuelo a Madrid partía de Londres a las 12:20 y llega a destino a las 4 pm por lo que supuse que (después de lo que pagué) por lo menos me tirarían un sándwich. Por lo visto la crisis también alcanzó a British Airways y lo único que nos dieron fue un paquete con 2 galletitas. Si recuerdan de mis posts anteriores, las galletitas, masas y dulces ingleses no son de lo mejor que existe, pero en pocas horas estaría aterrizando en la tierra de las tapas, las tortillas españolas, jamón serrano, boquetas, croquetas, pasteles, salchichas, salchichones, fiambres, aaahhhh mi imaginación acrecentaba mi inanición y alimentaba mis expectativas.
Llegar al aeropuerto de Barajas en Madrid es sorprendente. Para recoger el equipaje tuve que tomar un tren (¿¿??) que hizo una distancia considerable (obviamente las valijas debían venir en bicicleta, tardaron media hora). Inmediatamente llama la atención que, después de viajar unas cuantas horas, de haber perdido horas de sueño y comidas, continuaba hablando en español. No es una situación común en mis viajes, en los que tengo suerte de encontrar alguien con quien poder comunicarme con señas y palabras sueltas en inglés.
Ya que estamos es interesante contar que, así como las mujeres sincronizan su ciclo cuando pasan mucho tiempo juntas, todos nosotros acompasamos nuestro lenguaje, vocabulario, expresiones, dicción y acento según la persona con la que hablamos. O por lo menos me pasa a mi…no se porqué generalizo. En Inglaterra noté que mi inglés mejoró. Tanto mi vocabulario, la pronunciación y la capacidad de entender y hacerme entender se fueron haciendo cada vez más naturales. Genial! Pero después, al ir a países como Hungría, Bosnia o Kosovo por nombrar algunos, donde no siempre es fácil hacerse entender, me hallaba gritando palabras sueltas pronunciadas a lo Tarzán. Por ejemplo, a un taxista en Bosnia: “Hello, how much tunnel of freedom?”, “No, 30 marks too much, 20, fine?”.
La espera valió la pena y al cabo de unas horas pude procurarme algo de la tan afamada comida española:
(Debe ser divertido verme hablando sólo por la calle y con un sándwich en la mano)
En este caso un bocadillo de calamares (que viene a ser un sándwich de rabas). Es uno de las comidas más madrilenses y es un clásico comerse uno en la Playa Mayor tomando una caña (cerveza). Pero como el Argento iba informado, les comento que los que se compran ahí en la plaza son carísimos, pobres y para nada buenos. Hagan como yo, compren uno de camino para llevar y se lo comen en la placita. La experiencia es la misma.
Como guía practica les comento que en este país se come bien y mucho (como detallaré en mi próximo post). Por lo que vi en la calle basan su gastronomía en pescados y mariscos. Para un no amante de todos estos animales como yo, puede ser un problema, pero acá todo tiene otro gusto, les aseguro que los disfruté mucho (eso sí, todavía no me animé a probar ningún pescado, pero me queda mucho en España aún).

 
Acá va la guía básica prometida en el título:
  • Bocadillos: es lo que en criollo llamaríamos un “sánguche”. Vienen de lo que sea! Calamares (de rabas, el más típico de Madrid), de fiambres, de tortilla española (con o sin cebolla), de salchichas, de pescados, etc etc. Suelen costar entre €2.5 y €4 dependiendo del lugar y del tamaño.
  • Bocata: Aparentemente es lo mismo o muy similar al bocadillo, creo que un poco más chico, todavía me falta investigar.
  • Montados: similar a los anteriores pero con sin la tapa de pan, o sea, la comida se “monta” en una rodaja de pan (el pan es muy bueno, de más está decir).
  • Tostadas (a.k.a. Tostas): Similar al anterior pero el pan está tostado, le ponen salsa de tomate y muchas más cosas arriba. Recomiendo la tostada de jamón serrano
  • Tapas/Pinchos: uno se sienta en la mesa y le traen muchos platitos en raciones pequeñas de diferentes platos españoles. Generalmente fritos, súper salados y altos en colesterol. Es un problema si uno se anda cuidando, yo creo que subí un kilito o dos durante estos días. Bueno, después volvemos a Argentina y nos recuperamos. Cada platito suele estar entre €1 y €2.
  • Porciones, media porción: te traen el plato entero de lo que quieras.
  • Plato combinado: un menú económico, lo que sería una milanesa con guarnición por ejemplo.
  • Primer plato/Segundo plato: En la mayoría de los restaurantes se ofrecen menús a partir de los €8.5 que incluyen bebida, entrada, primer plato, Segundo plato y postre. Ojo porque pueden llegar a morir o quedar totalmente inutilizados por el resto del día.
Durante mi primer día de recorrida, la familia con la que me estoy quedando me insistió unas diez o quince veces que tuviera cuidado con mis pertenencias, billetera, cámara, celular y mi preciada mochila azul. Ya me habían advertido sobre Barcelona, pero nadie nunca me dijo nada sobre Madrid. Fueron tan amables que hasta me marcaron en el mapa los lugares más peligrosos en donde suelen robarte. Generalmente no soy muy miedoso en éste sentido, pero después de tanto “rollo” como dicen acá, caminaba por la ciudad mirando sobre mis hombros, palpando la billetera y el celular cada 10 metros y controlando los cierres de la mochila.
Por suerte y hasta el momento de escribir estas líneas, no tuve ningún problema de éste tipo. Al regresar a casa después de mi primer día de recorrida todos me preguntaron casi al mismo tiempo: “¿Has regresado con todo? Celular, billetera”. Me fui a hacer turismo a Madrid, no al barrio de La Boca gente….acá no pasa nada!!!

Para cerrar un poco este primer post madrileño voy a hablar un poco del idioma. Como ya les dije antes, tiendo a imitar (sin querer) el acento, las palabras y expresiones por lo que  las “c” se me están haciendo cada vez mas parecidas a las “z” en especial para decir “Gracias”. Una de las frases que se me ha pegado y quiero sacarme de encima lo antes posible es “…en plan de…”. Hablando con una española que estuvo viviendo en Argentina, me comentaba que todos sus amigos se reían de esa frase, y ahora no puedo sacármela de la cabeza y la estoy usando demasiado. Si la sigo usando cuando vuelva, por favor, correctivo físico. Algunos ejemplos serían “Vamos saliendo en plan de comer algo” o “Estoy yendo a casa de Carlota en plan de estudio”.
Algo útil a aprender es que a la cerveza tirada le dicen “caña” (quizás ya lo sabían…yo no). Cuando van a algún bar o restaurante y quieren preguntar si tiene Internet, cuando digan “Hola, ¿tienen WiFi acá?” recuerden decir “WIFI” como se escribe (con acento en la primer I) y no “Guaifai” como dirían en Argentina, porque les aseguro que no les van a entender. Algo muy importante es que aquí el verbo “coger” es muy usado y por lo visto todo el mundo está cogiendo a una persona o algún objeto, para un Argento es un poco chocante al principio, pero tengan muchísimo cuidado con los verbos “tirar” y “correr” en especial este último…

sábado, 25 de febrero de 2012

Puertas en automático. Cross check. Reportar.


London Heathrow Airport 24 de febrero de 2012 / 8 am (hora local)

Con menos motivación, expectativas, dinero y planificación que en 2010, aquí comienza la primera escala de mi viaje, en uno de los aeropuertos más importantes, bulliciosos y con los controles más hincha pelotas del mundo: London Heathrow. Como ya saben, no soy muy amigo de los aviones comerciales ni de toda la infraestructura (llámese aeropuertos) organizada en torno a ellos. No es que le tenga miedo a volar, nunca lo tuve, bueno, admito que tengo un poco de miedo a las consecuencias de volar ya sea perder una valija, perder un vuelo (algo que por suerte todavía no me pasó pero debe ser bastante frustrante) o de dejar en nuestra ciudad de partida a alguien especial.


En primer lugar los aviones unen el mundo, permiten que almuerce en Buenos Aires y cene en Londres, ayudan a hacer realidad la mundialización y si uno puede pagarlo nos permiten recorrer gran parte de nuestro planeta en una sola vida humana, algo que supongo que debería haber sido imposible anteriormente. Como todo en la naturaleza tiene su balance, los aviones también nos separan. Al desplazarnos distancias tan importantes y siendo a veces tan excesivamente caros, una vez que tomamos un avión pueden llegar a pasar meses hasta volver a ver a los que dejamos atrás y posiblemente ellos nunca puedan venir a visitarnos en donde nos encontramos nosotros por la misma razón.

Pudieron separar a este Argento de su querido país, sus amigos, familia y raíces por diez meses durante los cuales viví muchísimas experiencias (muchas más de las que llegué a describir en este blog) que me ayudaron a entender un poco más quienes fuimos y quienes somos, que me ayudaron a madurar, a crecer y que me deberían haber dado una mano para aclarar que quiero de mi futuro y donde lo quiero (desgraciadamente eso no ha pasado aún). Al regresar en agosto del año pasado percibí un fuerte contraste cultural, todo a lo que estaba acostumbrado cambió. Tomé la decisión de quedarme allí unos meses y regresar a Europa ahora en febrero para asentar mi vida acá. Ahora no estoy tan seguro, es por eso que a este viaje le falta un poco de propósito y motivación pero espero encontrar a ésta última durante los próximos días.


Volviendo al tema, nunca fui muy fanático de los aviones o aeropuertos. Los que me conocen más saben que siempre busco otras opciones que pueden terminar siendo más económicas o incluso más rápidas. El tiempo que tardamos en llegar de un lugar a otro no es el tiempo de vuelo, sino el tiempo que tardamos en llegar desde nuestra casa al aeropuerto; lo que tardamos en hacer check-in; el control de pasaportes; la espera en la puerta antes de abordar (que si tenemos suerte puede llegar a tener algún tipo de sustento blando para nuestras nalgas, pero en su mayoría son sillas de lata); las posibles demoras en el vuelo (que si viajan conmigo les aseguro que serán frecuentes); ahora sí, el tiempo de vuelo; las demoras en aterrizar; otro control de pasaportes; la espera de los equipajes; las probables denuncias por robo o pérdida de los equipajes (si no recuerdan...hacer click aquí); y el trayecto desde el aeropuerto hasta nuestro destino final.


Los aeropuertos suelen estar ubicados bastante lejos de las ciudades por cuestiones de seguridad y ambientales por lo que llegar hasta ellos puede consumir unos cuántos capítulos del libro que estamos leyendo (“Un mundo feliz” de Aldous Huxley actualmente, recomendado por mi mentora en cultura). Las ciudades más grandes, justamente por ser grandes tienen los aeropuertos más lejos aún y si bien suelen tener trenes hasta ellos son excesivamente caros por los que los viajeros de bajo presupuesto como yo debemos optar por los buses, que son un poco más baratos (a veces no tanto) pero si mucho más incómodos y lentos. Las ciudades más grandes tienen más de un aeropuerto cerca (Londres tiene 4 o 5 dentro de un radio de 2 horas de bus) y las aerolíneas low cost suelen utilizar los aeropuertos más alejados y con peor infraestructura, y si el vuelo es realmente muy muy barato, nos envían a la última puerta de embarque donde a veces no hay suficientes sillas para esperar o un baño a menos de 10 minutos de caminata).

Como ya he dicho, toda mi mala suerte se ha visto compensada por el hecho de que aún no he sufrido el calvario de caer en un aeropuerto “Low cost/infrastructure”, la única vez que estuve a punto de usar uno, la nieve canceló mi vuelo y tuve que ir desde Dublín a Londres en bus….no se que hubiera sido peor. Para hacer un poco más entretenida la cosa, los vuelos low cost generalmente despegan a eso de las 6 de la mañana. Ya sabemos que hay que llegar al aeropuerto 2 horas antes, o sea que hay que llegar a un aeropuerto situado en el medio de la nada a las 4 am. ¿Y como llegamos ahí? ¿En tren? El primero sale a las 5 am. ¿En Bus? El primero sale a las 6 am…..¿entonces?. Bueno, podés viajar el día anterior y echarte una siesta en las comodísimas sillas de lata del aeropuerto.



Lo mismo pasa por la noche, las low cost suelen tener los horarios de llegada luego de las 22 o 23 horas. Dependiendo del aeropuerto esto puede suponer un problema o no, pero si el vuelo se atrasa, van a tener problemas para llegar a sus casas, al menos que usen un taxi. Por supuesto que las low cost también vuelan en horarios normales de la mañana y la tarde, pero ya su precio deja de ser tan “low”. Consideren esto antes de dejarse llevar por la promoción de €19 desde Paris a Moscú. Además que, por ejemplo, si uno viaje por Easy Jet y no paga su pasaje con la tarjeta de crédio “Easy jet” ya te empiezan a cobrar 10 euros más. Si querés algo para comer, se compra arriba, si tenés ojos marrones son 5 euros más, si llueve te cobran el uso del limpiaparabrisas del avión. Te sacan plata de donde pueden.



Mi única experiencia con estas aerolíneas no fue trágica, pero si digna de contar: Fué un vuelo desde París hasta Manchester con la empresa de bajísimo costo FlyBe. Por suerte el avión salía y llegaba a los aeropuertos principales de ambas ciudades por lo que el transporte a y desde los aeropuertos fue sencillo (pero no barato, el tren desde el centro de París hasta el aeropuerto Charles de Gaulle cuesta 9,90 euros y para ir a Manchester desde el aeropuerto cobraban unas 4 libras). Llegué al aeropuerto Charles de Gaulle totalmente zombie. No había dormido nada la noche anterior (lo peor es que fue al pedo). Por razones ajenas a mi persona arribé al aeropuerto 4 horas antes de mi viaje. Dormí 2 horas en el piso, con mi mejor compañera oficiando de almohada y realicé el check-in. Mi vuelo salía de la última puerta (por ser low cost).



Bajo las escaleras y comienzo a caminar con las últimas fuerzas que tenía mi cuerpo, aunque recién eran las 9 de la mañana. Caminé y caminé durante unos 15 minutos, (si seguía caminando volvía a París a pata). El aeropuerto es gigante y me mandaron al rincón más alejado. Bueno, una vez ahí veo que solo hay 10 sillas para todo el mundo, pero como llegué muy temprano, había un lugarcito para mí. Compré el agua mineral más cara de la historia (3,5 euros) y me eché una siesta. Al cabo de unos minutos me despierta una china (o japonesa, o coreana, para mi son todos chinos) preguntándome algo en Chinglish. Me costaba mucho entender a esta mujer, en parte por mi sueño, por sus sonidos ininteligibles y porque hablaba como dando gritos cortos, como si me estuviera cagándome a pedos por algo. Miro su boarding pass y le indico que tiene que caminar para el otro lado. La vieja no me entendía. Le hago la misma seña. Seguía sin entender. Bueno chau, continué con mi siesta.

Me despierto nuevamente sobresaltado por una mano que me empujaba el hombro. Era para preguntarme si iba a abordar el avión a Manchester porque el embarque estaba por cerrar. Subo al bus que nos llevaría al avión y trato de ponerme cómodo. El bus empieza a andar. Generalmente el trayecto dura 3 minutos o menos. Bueno, en este caso anduvimos más de 15 minutos. La gente ya miraba un poco asombrada, una inglesa tira un “¿Nos va a llevar en bus a Manchester?”. Y ahí lo vimos, pegado al alambrado del aeropuerto, bien al fondo, un avión que podría haber servido en la Segunda Guerra Mundial reacondicionado con pintura blanca y los dibujos de unas abejitas. Mmmmm….



Bueno, obviamente no hay asiento designado, uno se sienta donde puede y deja el equipaje donde puede. El vuelo no iba completo así que esto no fue ningún problema. El problema es que quería dormir y mi asiento era más duro que los de lata del aeropuerto y encima, no se reclinaba. Si no iba a dormir, por lo menos iba a comer algo. Como ya les dije, estos vuelos no incluyen nada, hay que comprarlo ahí arriba. No importa. Me dieron la carta (un cartoncito con fotos que debían distar ampliamente de la realidad, cual mostrador de Mc Donald’s). Al dármelo me dice “¿Le puedo ofrecer un muffin de chocolate o algún café latte?”. Respondo “No gracias, voy a ver la carta y te digo”. La examino 2 minutos (no habían muchas opciones) y pido un tostado con un jugo de naranja. No había ninguna de esas cosas. Pido 2 medialinas con una leche chocolatada. No había. “Ok…que tenés?” le pregunto. Y me contesta “Tengo Muffins y café”. Una linda experiencia gente, por suerte el vuelo duro solo 2 horas y estaba tan demolido por el sueño que pude dormir casi todo.

Ahhh….odio los aeropuertos. No odio las aeronaves, les tengo respeto, pero sí odio a los aeropuertos, y mucho. Como ya recordarán (y si no lo hacen lean la parte uno y la parte dos) cuando viajé a Budapest desde Londres en diciembre de 2010, el subterráneo tan afamado de la capital Inglesa funcionaba con demoras e interrupciones (como de costumbre) y llegué al aeropuerto 15 minutos antes de la salida del vuelo. Por alguna de esas razones de la vida no perdí el vuelo y mis maletas llegaron a Budapest, pero tuve una de las peores y más adrenalínicas experiencias de viaje. Lo más alucinante fue sentarme en el avión y descubrir que me faltaba el celular, por lo que salí corriendo al sector de las cintas de rayos X y en 2 minutos ya había armado un alboroto importante por lo que tenía varios monos de seguridad alrededor mío.

Recuerdo perfectamente que fue la cinta de rayos X número 6 de la Terminal 5 de Heathrow. Hace pocos minutos llegué al mismo sector y solamente para tentar un poquito a la suerte, pasé por la misma cinta. Solamente que un poco más calmado y ésta vez me aseguré de no haber dejado nada. Me hice el divo al pasar por el arco que busca metales como si alguien me estuviera filmando, para después ponerlo en este blog. Recordé que viajaba solo y que no creo que los empleados de seguridad me presten la grabación solamente para que me vean haciendo payasadas solo. Lo que sí, me tomé la libertad de hacer el siguiente video para que tengan una mejor imagen mental:



Y por supuesto, como estamos en un aeropuerto constantemente amenazado por los terroristas, se me acerca una mujer árabe con el burka y todo y me dice “No está permitido filmar el área de seguridad”. Solo 30 minutos en Londres y ya me cagaron a pedos. Bueno, borré la filmación y la volví a hacer cuando se fue. Es realmente irónico el hecho de que el 100% de los empleados en el sector de seguridad son árabes. No es por discriminar, pero en ésta guerra contra el terrorismo seguramente debe haber algún infiltrado que ingresó de pequeño a la escuela de “Agarrar una bandeja y dársea al pasajero” o de “Apretar un botón para que pase la valija y yo pueda ver si hay una bomba adentro” o el que te dice “Adelante” y te toquetea un poco si hiciste algún sonido. Deberían mezclar las etnias, darles algo de trabajo a los británicos, a los latinos o el resto de los europeos. No entiendo porque todos árabes. Bueno, es mi blog así que les dejo mi opinión.



Otra cosa que me tiene bastante harto es que cada vez te permitan pasar menos cosas en el equipaje acompañado. Ni siquiera una botella de agua (que la podes comprar luego de la seguridad pero sale muchísimo mas caro, por supuesto). A ver si nos entendemos, los yanquis mandaron una zonda a Júpiter y nos pueden decir la composición de su atmósfera perfectamente. Los vagos trabajan en el espacio arreglando el telescopio Hubble sin que ningún astronauta se pierda en el vacío. Tenemos cafeteras eléctricas que se conectan a Internet pero en el aeropuerto no pueden distinguir entre una botella con AGUA (H2O) y una bomba? ¿Que onda?

Amigos, mi breve estadía en Londres está por terminar, ya me están llamando para abordar el avión a Madrid donde realmente empieza mi viaje. Los dejo por ahora y espero escribirles pronto.

viernes, 3 de junio de 2011

Una visita inesperada a Turquía


Luego de visitar el túnel de la libertad regresé al centro de Sarajevo con mis dos compañeras de viaje, la de siempre (mi mochila) y la muchacha canadiense que había conocido 2 horas antes. Bajo la lluvia incesante empezamos a familiarizarnos con la ciudad, sus calles, su gente, sus olores, colores y sonidos. Caminamos a lo largo del río hasta encontrarnos en el Puente Latino. A simple vista el puente no presenta nada particular, sino que tenemos que saber un poco de historia o simplemente leer el cartel explicativo. En ese mismo lugar, el 28 de junio de 1914 fue asesinado Franz Ferdinand, heredero al trono del imperio austro-húngaro.

Como ya comenté en mi post “Welcome to Buda-Sex”, este asesinato no fue uno más. Austria y Hungría le declararon la guerra a Serbia, Rusia se alió con este último, Alemania con Austria y así sucesivamente hasta que 70 millones de militares se vieron involucrados en la Primera Guerra Mundial. Así que en ese mismo lugar se hizo historia, porque a partir de este conflicto se fueron formando los países que conocemos hoy y se desarrollaron miles de tecnologías que hoy damos por sentado. Al estar embebidos por tanta historia visitamos un museo cercano sobre la historia de Bosnia y Herzegovina. Barato, chico, rápido de recorrer, con pocas explicaciones en inglés pero unas lindas maquetas y el lugar ideal para escapar de la lluvia.

Al salir del museo nos encontramos en la plaza principal de la ciudad. Sería bueno comentar que si bien existe el gentilicio “Bosnio” la gente se identifica como “Bosniak”, “Serbio” o “Croata” . Es algo raro, todavía no lo termino de entender, pero en el país coexisten tres etnias diferentes (como me sería explicado unas horas más tarde), además de haber musulmanes, ortodoxos, cristianos y judíos. Este quilombo es una de las razones por las cuales se desató la guerra en 1992. Si uds. hacen como yo y visitan los países de la región, van a notar que es gente totalmente diferente, comparten un poco el idioma, algunas costumbres, pero la gente en sí, las etnias, la manera de vestirse, el modo de vivir es distinto.

Bosnia y Herzegovina es un país musulmán, herencia de los turcos que invadieron la península balcánica en algún momento de la historia. En la plaza principal en la que nos encontrábamos podíamos ver por lo menos tres mezquitas. En el centro de la plaza hay una fuente que es uno de los símbolos de la ciudad. En casi todas las ciudades podemos encontrar cada tanto fuentes con agua potable pero ésta está un poco más decorada y rodeada de negocios vendiendo souvenirs inútiles con estilo turco y árabe. Pero ojo, no todos los negocios son inservibles, algunos venden típica comida turca y teniendo en cuenta que mi último alimento había sido un sándwich de “algo” comprado en Croacia en una de las innumerables paradas del micro, mi cuerpo pedía a gritos combustible para seguir.

No me costó mucho trabajo convencer a Katrina para hacer una pausa. Casi todos los países de la ex Yugoslavia comen carne o algo preparado con carne. Carne de vaca, como se debe. También usan pollo y en menor medida cerdo (en los países no musulmanes por supuesto). El viaje me viene perfecto para descansar un poco de la dieta basada en carne de cerdo a la que estoy acostumbrado en Hungría (más adelante explicaré porqué). En Bosnia podría decirse que uno de los platos más típicos es el “Burek”. Algunos dirán es un plato de Serbia, en fin se come en todos lados en la región.

El burek consiste en poner carne, vegetales o lo que sea adentro de una masa. Le dan una forma cilíndrica y lo fríen. Se vende por peso, es como comprar empanadas por kilo en lugar de docena. El lugar para comprar este tipo de comida se llama PEKARA que viene a ser algo como PANADERIA. Van a encontrar que venden también otro tipo de comidas que en esencia son parecidas al burek pero con diferente forma. También venden panes y algo parecido a las facturas aunque son más grandes y sirven más que nada para llenar el estómago y no el alma, no se disfrutan tanto. Algunas pekara venden pizza, sándwiches, bebidas y hasta café.

Caímos en un local con onda turca que vendía este tipo de comida. No tengo fotos ni videos del lugar, pero si del baño:

Después del almuerzo nos aventuramos un poco a recorrer la ciudad porque hasta el momento habíamos visto muy poco. Sarajevo está en un valle, o sea que esta rodeada por montañas. Desde cualquier lugar se pueden tomar fotos impresionantes…excepto cuando la lluvia no te da respiro. A lo lejos, en lo alto de una loma divisamos una casita interesante y mi compañera insistió en subir, prometiéndome que me iba a sacar fotos a mí y a mi mochila desde lo alto. A medio camino nos cruzamos con un enorme cementerio y me entretuve un poco sacando fotos ahí, tratando de que el cansancio y la lluvia convencieran a Katrina de que tenia poco sentido seguir subiendo y que era mejor volver al centro.

Para asegurar mi plan le digo “¿Te enteraste de que le recomiendan a los turistas no alejarse mucho del centro y de los caminos pavimentados porque todavía hay minas terrestres escondidas por ahí?”. Esto bastó para que me invitara a tomar un típico café turco al centro. Y las horas fueron pasando, la lluvia no. Un café, otro, charla, planificación para el día siguiente y mi primer día en Sarajevo fue terminando a medida que sentía el cansancio del viaje de la noche anterior.

El día siguiente nos levantamos temprano para visitar la Mostar, una ciudad en la parte de Herzegovina cuyo símbolo es un enorme puente de piedra que fue totalmente hecho bosta por Serbia durante el enfrentamiento armado. Pero para reconstruirlo no se utilizaron las actuales técnicas sino que se fueron hasta el fondo del río, recuperaron las piedras originales y lo volvieron a erigir en las mismas condiciones.

El viaje desde Sarajevo es de dos horas y media o tres, dependiendo del tránsito. Las rutas en esta parte del mundo son extremadamente peligrosas. Primero porque algunos caminos están en las mismas condiciones desde la guerra, se pueden ver las marcas de los tanques. Y segundo porque los conductores están totalmente desquiciados. Creo que el único país que vi hasta ahora con el que puedo comparar la forma de conducir es India. Para hacerlo más entretenido, el camino era de montaña y la lluvia seguía presente.

Al llegar a Mostar el panorama dio un giro de 180°. Las nubes habían desaparecido y el calor del mediodía se hacía sentir. El centro de la ciudad es muchísimo mas arábico o turco que Sarajevo. Las calles principales del centro histórico estaban plagadas de negocios vendiendo estupideces, locales ofreciendo café y delicias turcas, ropas, telas, banderas de Bosnia y Hercegovina, banderas de Turquía, remeras con “I <3 Turkey”, remeras del Barcelona con el nombre de Messi, narguiles, cigarrillos, etc etc.

Pero no era un mercado de barrio como los que suelen haber en estas ciudades Europeas, sino que era 100% hecho para los turistas. Puedo asegurar que este es el primer lugar de Bosnia y Herzegovina en entrar en la Unión Europea. Todos los precios están en Euros y según mi opinión, bastante inflados. No nos olvidemos de dónde estamos muchachos, no es la torre Eiffel, es un puente de piedra que si bien tendrá cientos de años de historia, la ciudad tiene eso para ofrecer y nada más.

Entramos en un restaurant para comer algo típico fuera del burek y demás junk food yugoslava. Tratamos de buscar un lugar con pocos turistas y encontramos el lugar perfecto con una sola mesa ocupada por cuatro personas que tenían cara de locales. El vocabulario inglés del mozo era de unas 30 palabras, entre las cuales por supuesto estaban los números y la palabra “euro”. La comida fue bastante buena, no demasiado cara y variada. Nos dijo “I show you eat Bosnian” algo como “Les voy a mostrar como se come en Bosnia”. Nos lleno el plato de diminutas porciones de 8 o 10 platos. Había algo como un estofado de carne, una cebolla rellena de carne y arroz, un vegetal verde también relleno de carne y arroz, más carne, otra porción de arroz, vegetales cocidos y para acompañar la clásica ensalada de la región: tomate, pepino y cebolla.

Totalmente satisfechos recorrimos la calle principal hasta llegar al puente de piedra. Nunca estuve en Turquía pero me sentí allí. El paisaje es bastante diferente a Sarajevo, montañas pero sin tanta vegetación, edificios viejos con las ventanas tapiadas con ladrillos, algunos sin el techo o con alguna pared en ruinas, casi todos los edificios muestran algo de lo ocurrido hace casi 20 años. Bajamos hasta el río y disfrutamos de las pocas horas que nos quedaban, ya que el último bus de regreso a Sarajevo salía temprano y yo no tenía intenciones de dormir allí.

Antes de volver un vendedor nos convenció de probar las “turquish delights” y como se pueden imaginar, es un camino de ida, jeje. Así que si andan por la región, hagan una parada en Mostar. Vale la pena visitarla, además que está muy cerca de la costa del Adriático y desde allí se puede ir a Split (Croacia) como hizo Katrina. Algunos tips que les pueden ser útil: la gente es más que buena onda, yo no lo podía creer. Muchas veces viajás a lugar y te dicen “Uh…la gente ahí es genial” y cuando llegás no notás nada diferente. Pero acá se siente, todos están ahí para ayudarte, le preguntás algo a cualquiera y si no sabe la respuesta, te dice donde encontarla. La gente no se te acerca para buscar una propina, sino porque te quieren ayudar, quieren que disfrutes o simplemente quieren charla. Para el viajero soltero: si el objetivo de su viaje es buscar novia, quédense en Eslovenia o Hungría.