lunes, 6 de diciembre de 2010

Someone is Knocking at Paul’s Door

Dentro de la casa de Lennon está prohibido sacar fotos así que hay que recorrer todo por cuenta propia guardando en la memoria todo lo que vemos, sino esperar a encontrar alguna foto en Internet o comprar las postales que te venden convenientemente al final de tour con una selección de las mejores fotos de las dos casas. Recorrimos las dos plantas de la casa ambientada para verse como se veía en los sesenta cuando Lennon vivía ahí. Originalmente era la casa de la tía, ya que fue ella quien se encargó de John cuando era chico. Se notaba que era una familia “bien”, tenían todas las comodidades esperables en una casa de clase media en esa época así que el muchacho mal no la pasaba.

La madre lo visitaba regularmente y le enseño a tocar el banjo. Más tarde cuando McCartney vió a John tocando en una feria le llamó la atención que la guitarra de John tenía la última cuerda suelta (0para usar solo cinco) y que los acordes que usaba eran de banjo. McCartney se presentó, agarró la guitarra, le dio vuelta las cuerdas (recordemos que es zurdo), la afinó y tocó una canción de época a la perfección y ahí fue cuando nació la magia. Lennon se percató que este flaco no solo sabía tocar y cantar, sino que podía afinar una guitarra lo cual les ahorraría unos cuantas monedas. (Foto tomada en Beatles Story, se ve a Lennon con su primer grupo)

Como ya les dije en esa misma casa se juntaban los muchachos a tocar en los inicios y ahí nacieron varias de sus canciones. Te hacen entrar por la puerta de atrás como lo hacían los chicos cuando llegaban para que te sientas uno más de la pandilla. Te cuentan que con Paul estaba todo bien, porque era un chico muy amable y prolijo, pero cuando llegó Harrison a la tía de John no le gustó mucho la pinta del flaco y como que al principio había pica.

Das unas vueltas por tu cuenta, siempre recordando de no tomar fotos ni tocar nada, firmás el libro de visitas y antes de que te des cuenta ya estás afuera. La verdad es que parece que la visita es bien fugaz. Afuera me concentré en pedirle a la gente que estaba en el tour que me sacaran fotos, probando con distintas personas de distintas edades, sexo y nacionalidades para ver cual me podía tomar una foto decente, sin cortarme a mi, ni a la casa, ni quemar la foto, ni llenando todo el cuadro con un árbol que a nadie le interesa. La mejor me la sacó un muchacho con cara de sudamericano terrible. Le pregunté de donde era y oh casualidad, argento!

Y acá llega la reflexión. No existe nada que sea 100% malo o 100% bueno. Mmmmm ok las Frutigran rojas son un caño, me atrevería a decir que son 100% geniales. Volviendo la idea original, la vida esta llena de grises, está en uno verlos claros o oscuros. En el top ten de preguntas que me hace todo el mundo es “¿Cómo hacés para viajar solo?” “¿No te aburrís?” “¿No te sentís completamente perdido a veces?”. Viajar solo tiene sus cosas positivas y negativas. Ahora que ya recorrí bastantes kilómetros solo puedo decir que desde mi punto de vista si ponemos lo negativo y positivo en una balanza, están casi casi equilibradas aunque lo negativo pesa un poco más.

Viajando solo tenés el volante de tu viaje y no te lo saca nadie (el problema se da si no sabés manejar…en fin). Hacés lo que querés cuando querés, como vos querés y las veces que vos quieras. Si tenés hambre comés, si tenés habre y no tenés plata te las arreglás con un yogur y una barrita de cereales, si pensás que algo no vale la pena no te gastás en ir, etc etc. Perdés menos tiempo esperando a la gente que “te acompaña”. ¿Cuántas veces queremos ir a algún lado y tenemos que esperar que nuestra novia se termine de arreglar o que llegué ese que siempre llega tarde?. Nosotros nos apuramos para volver a casa o al hostel temprano porque habíamos arreglado con todos hacer algo a cierta hora. Quizás sacrificamos ir a algún lado o nos apuramos llegar. Y al final terminamos esperando una hora o más….El tiempo es valioso, más que nada cuanto estamos de viaje y el transporte hasta ese lugar nos salió unas cuantas libras o hay pocas horas de luz para disfrutar. Nunca sabemos si vamos a volver a esa ciudad en la que estamos. Cuando se trata de algo tan importante como nuestro tiempo, es bueno no tener que depender de nadie para manejarlo, no?

Pero ojo, entre lo negativo esta el afrontar el miedo a lo desconocido sin tener alguien al lado que este en la misma que vos en ese mismo momento. Cuando llegamos a una ciudad suele suceder que no sabemos a donde ir ni como ir. Más que nada en las ciudades Europeas que se fueron haciendo alrededor del castillo o adentro de una muralla donde las calles dan vueltas, se cortan, hay pasos subterráneos y escaleras es fácil desorientarse. Estar con otra persona que te ayude a ubicarte puede ser de gran utilidad. Además si te perdés con alguien, no estás del todo perdido, verdad? Económicamente viajar solo suele ser más caro.

Viajando en grupo se tienen mejores precios en el alojamiento, comida, alquileres de auto, etc. No solo mejores precios, sino mejor calidad. En nada se compara ir a parar solo a un hostel que compartir un departamento con otros 3 o 4 amigos. Por último, es más fácil extrañar y aburrirse estando solo. Cuándo estás con otra persona se puede matar el tiempo tomando unas cervezas o un café, sacando fotos en cualquier lado o simplemente riéndose de la gente que pasa aprovechando que casi ninguno entiende tu idioma.

Viajar solo no significa estar solo. Salimos solos de nuestras casas y en el recorrido sin dudas conoceremos mucha gente de diversas culturas, edades, estratos sociales y formaciones mentales. Uno no se cierra con su pareja o con su grupo y está ahí, expuesto al mundo a esa nueva ciudad, a su vida nocturna y a sus cientos de rincones esperando que recaigan en uno las buenas y malas influencias. Al estar solos nuestra mente se abre, se desarrolla la empatía y la paciencia; y por lo menos en mi caso aprendí a darme cuenta rápidamente de lo que quiero y lo que no quiero y de encargarme de exteriorizarlo lo más rápido posible. Para resumir todo esto, estamos tan solos como NOSOTROS queremos.

Y ahí fue cuando decidí que no estaría mal compartir el resto del viaje con este argento, después de todo parecía simpático y sabía sacar buenas fotos. Conversando un poco más con este muchacho me di cuenta que teníamos el viaje planificado más o menos de la misma forma. Al día siguiente teníamos la misma reserva en el Magical Mistery Tour y luego a disfrutar de una banda Beatle en The Cavern original. Pero el recorrido de ese día no había finalizado. La próxima parada fue en la antigua casa de Paul McCartney. Al llegar a la casa me tomé el atrevimiento de golpear la puerta para ver si Paul me abría, después de todo sigue siendo el dueño!

La morada se encuentra a unas pocas cuadras de la de Lennon, por lo que cuando todavía eran unos muchachos de los suburbios de Liverpool iban caminando de un lado a otro. Desde afuera se puede notar que la casa es más bien humilde. Sin ser de madera y chapa vemos que los ambientes son chicos, el jardín no se compara en nada con el de Lennon y la cocina está mucho menos preparada que la de la tía del líder de los fab4. Esto tiene una explicación, la casa fue hecha por el gobierno de Liverpool luego de la segunda guerra mundial. Cabe mencionar que Liverpool fue la segunda ciudad más bombardeada del Reino Unido después del Londres. Al finalizar la guerra la ciudad estaba hecha polvo y se necesitaba algún lugar para albergar a toda la población. Como remover los escombros y reconstruir iba a llevar su tiempo, decidieron construir casas baratas en los suburbios que todavía no estaban muy edificados.

Y ahí se mudó la familia de Paul. El padre tenía su propia agrupación musical así que siempre estimuló a Paul a hacer música y para eso le regaló una trompeta. Al rato Paul se dio cuenta que no podía tocar la trompeta y cantar a la vez así que incursionó en el piano y la guitarra. Bueno, no les voy a contar toda la historia ya que la pueden leer en Wikipedia, hay miles de libros, películas y si hacen el tour se las van a contar con lujo de detalles (pero en inglés). Tampoco se pueden tomar fotos allí dentro, igualmente recordemos que es todo una “reconstrucción”. La guitarra que esta en la sala no es la de McCartney (la original ya debió haber pasado por e-bay), los sillones y demás mobiliario tampoco. Lo que resulta muy interesante son las fotos tomadas por el hermano de Paul en el que vemos distintas situaciones de la vida cotidiana en el 20 de la calle Forthlin Road.

Siendo McCartney mi Beatle favorito y uno de los músicos y bajistas que más admiro tomé mi tiempo para recorrer la casa imaginándome a la banda componiendo allí sus primeras canciones. Pero el tiempo vuela cuando uno la está pasando bien y antes de lo previsto el guía me dijo que el tour había finalizado, me mostró las postales que vendían y me invitó a retirarme.


Así fue como finalizó el primer y mejor día de la visita Beatle a Liverpool. El sol ya comenzaba a bajar, el frío se hacía sentir así que luego de una visita fugaz al museo marítimo de Liverpool y otra caminata por el Albert Dock, con mi nuevo amigo argento fuimos a comer algo, a tomar unas cervezas y a cargar las pilas para la jornada siguiente.

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